Georgia: khachapuris, vino y fotografía

¡Necesitamos tomar un respiro! El invierno se nos había echado literalmente encima, el frío y la nieve nos rodeaba y lo único qué queríamos hacer era encerrarnos una temporada entre 4 paredes para sacar adelante proyectos y descansar de más de un año de viaje.

¿Qué podemos hacer? La idea original era ir a la capital, Tiflis, alquilar una habitación y pasar allí un par de meses de desconexión. Aprovechando para escribir, organizar fotografías y relajar el culo después de tantas horas sobre el sillín.

Poco a poco fui dándole vueltas a la idea. Ilze necesitaba ir a Letonia a renovar su pasaporte -y de paso pasar un mes con su familia- aprovechando que desde Georgia hay vuelos baratos con WizzAir a los Países Bálticos -y otras partes de Europa-.

En cualquier caso, ¡antes de nada necesitábamos llegar hasta Tiflis! Cruzamos la frontera de Georgia sin incidente pero con pérdida. No de equipaje, sino de novia. Perdí a Ilze. Ignorando las indicaciones de los guardas ella se fue de cabeza a la cola de los camiones, mientras Billy -una chica suiza que conocimos en Turquía y con la que viajamos unos días- y yo seguíamos sus instrucciones y nos dirigíamos al paso peatonal.

El nuevo sello en nuestro pasaporte nos permite permanecer en Georgia durante 90 de los siguientes 180 días. Sin visados ni preparativos, incluso es posible entrar en Georgia con el DNI, sin pasaporte.

Warmshowers en Georgia

Warmshowers en Batumi

Al otro lado de la frontera Billy y yo nos encontramos con nuestro host de Warmshowers, Teimuraz, y un amigo suyo. Con quienes habíamos quedado para pedalear juntos hasta su casa en Batumi. No sin antes esperar un buen rato a Ilze, a la que ya habían ofrecido vino y alojamiento diversos guardas mientras cruzaba la frontera en solitario y con un largo retraso.

Te gustará:
Desde Galicia con la vista puesta en Barcelona

Pedaleamos sin prisa alguna, charlando todo el camino con nuestros nuevos compañeros a lo largo de los 20 siguientes kilómetros para acabar en casa de Teimuraz, donde Jekaterina -su mujer- había preparado una deliciosa cena y donde fuimos secuestrados durante una semana. Cada mañana decíamos que deberíamos ponernos en camino, aprovechar el buen día e ir tirando hacia Tiflis, pero antes de terminar nuestra explicación Jekaterina nos cogería del brazo y nos diría que no nos podemos marchar, que somos parte de la familia y que aún tiene muchos platos que cocinar, ¡y que no podemos irnos sin probarlos!

¿Cómo podríamos decirle que no? Una semana más tarde, con la barriga bien llena y las alforjas repletas de comida para varios días, nos dirigimos hacia Tiflis. No sin parar por el camino en casa de su hermano en Kutaisi, otra ciudad georgiana que nos pillaba de camino.

Ruta de Batumi a Tiflis en bicicleta

Ruinas cerca de Batumi

En invierno las opciones son más limitadas que en verano, y pese a que nos hizo buen tiempo, el paso de montaña más tranquilo estaba cortado lo que nos obligó a tomar la única otra carretera hacia la capital. Apenas pudimos hacer uso de algún otro camino empantanado para evitar el tráfico -que no era excesivo-, y una carretera secundaria el último día.

Durante nuestra última semana de pedaleo antes del merecido parón invernal pasamos cada una de esas noches en la tienda de campaña, echando de menos las artes culinarias de Jekaterina, pero disfrutando de la libertad y la naturaleza.

Puesta de sol sobre las montañas

Algunos tramos de la carretera se hicieron cuesta arriba, literalmente, pero nos lo tomamos con calma y paramos siempre que nos apeteció. Ventajas de ir sin prisa y de no tener que combatir la lluvia constante que nos había ahogado durante el mes anterior.

Te gustará:
Pasándolo bien en Ko Pha Ngan

La comida en Georgia

Khachapuri en Georgia

El plato nacional es el khachapuri, una especie de pan preñado. La masa del pan se rellena con queso y, cuando se saca del horno con el queso fundido, se le echa un huevo crudo (o varios) para que se haga sobre el queso. Este es el khachapuri más famoso, pero no el único. Se hacen también sin huevo, o con huevo duro, o con una mezcla de carne picada -entre otras muchas posibilidades-.

La comida en general es pesada y tiene muchas similitudes con otros países soviéticos, especialmente en cuanto a los ingredientes empleados. No es picante ni especiada. Y casi todo revuelve alrededor del pan. Pan relleno de judías pintas, pan con carne, o pan a secas.

Otro plato estrella de la cocina georgiana son los khinkali, una especie de raviolis gigantes rellenos de carne, verduras o setas; similares a los que se pueden encontrar en otros países de Europa del Este. La novedad es la forma de comerlos. Los muerden, succionan el caldo y después se comen el resto de ese enorme ravioli. Si se quedan fríos no hay problema, se pone algo de aceite en la sartén y se fríen, y ahí tenemos otro plato más.

El vino en Georgia

Bebiendo vino en Georgia

Si por algo se caracteriza toda reunión social en Georgia es por el alcohol, vino y vodka. Forma parte de la cultura el beber con aquellos que nos rodean, siempre, en todo momento. El vino se bebe de vaso en vaso, no de trago en trago. Y se hace uso de todo tipo de recipientes a modo de vaso, cuanto más grande mejor. Si bien lo normal en la mesa es beber en un vaso relativamente pequeño -gracias a dios, teniendo en cuenta que hay que bebérselo entero del tirón-, con amigos o tras unos cuantos vasos lo normal es buscar opciones más alternativas: jarrones, cuencos, cuernos… ¡Todo vale!

La ventaja de beber vino en Georgia es que casi todo el mundo tiene familia en el campo con viñedos, por lo que hacen su propio vino -y vodka- y tienen la casa repleta de botellas (o bidones). Perdón, ¿dije ventaja? El inconveniente es que la fiesta no termina hasta que todos los inquilinos están por los suelos borrachos perdidos, ya que el alcohol nunca se acaba. Nunca.

Te gustará:
La Península en bicicleta hasta la Costa Blanca

Pero lo más curioso de todo es la cultura del brindis. Típica del Cáucaso, pero de Georgia, es la costumbre de beber tras un brindis. Siempre que se brinda, se bebe. Y se brinda continuamente. Pero estos brindis no son a la española, no es un brindis por cumplir, sino que se trata de una larga reflexión sobre la familia, la comida, la salud o la amistad. Un brindis va seguido de un vaso, y del comienzo del siguiente brindis. Y así hasta que el vino se acaba, y como no se acaba nunca…

Dicen que en Georgia no hay personas alcohólicas, que alcohólico es aquel que bebe solo, y que en Georgia nadie bebe solo. Que siempre es posible encontrar a alguien con quien beber, y así evitar convertirse en un alcohólico. Es una forma de interpretarlo.

Trabajando en Tiflis

Trabajando en Georgia

Una vez en Tiflis organicé unos workshops y cursos de fotografía, principalmente dirigidos a otros expats viviendo en la capital de Georgia. Entre hosts de Couchsurfing, amigos que fuimos haciendo y estudiantes de la Universidad donde dí una charla; al final no hubo necesidad de alquilar un piso o una habitación para nosotros solos -especialmente dado que me quedé solo un mes entero-, y el parón invernal se cerró con un saldo positivo.

Con lo ahorrado con las clases me dio para cubrir casi todos los gastos que llevaba hasta la fecha, desde que salimos de Inglaterra en Enero de 2014. O para pagar la GoPro nueva, unos cuantos discos duros, todos los visados de Asia Central y algo más. ¡A seguir tirando otra buena temporada!