Soy un maño del 87, nacido y criado en Zaragoza, con algo de asturianu tras cuatro años en Gijón.
En enero de 2011 lo dejé todo. Presenté la dimisión, vacié el piso y me fui a viajar. No era un año sabático ni una crisis: era una decisión. Vi el camino que se suponía que debía seguir —carrera, hipoteca, jubilarme dentro de cuarenta años— y decidí construir el mío.
Empecé con una mochila a cuestas, haciendo autostop y durmiendo en casas de desconocidos con couchsurfing. A los seis meses se cruzó en el camino Ilze, una letona que se convirtió en mi compañera durante buena parte de la aventura.
El 8 de enero de 2014 nos lanzamos a dar la vuelta al mundo en bicicleta, sin billete de vuelta. Casi cinco años, 47.000 km y 30 países a golpe de pedal después, terminé el viaje el 21 de diciembre de 2018.
Todos se preguntaban qué haría "después": sin carrera, sin plan de pensiones, sin red. Pero yo no buscaba seguridad, buscaba libertad. Aposté por ella y construí mi vida entera a mi manera, en mis propios términos. Ha sido, de lejos, la mejor decisión que he tomado.
Hoy vivo exactamente como quiero. Dedico el tiempo a lo que me importa —el deporte, cocinar bien, aprender de todo lo que despierta mi curiosidad— y elijo cada día qué hago con él, sin pedirle permiso a nadie. Aquella apuesta por dejarlo todo y pedalear resultó ser el mejor plan de pensiones del mundo: una vida libre, ahora y para siempre.
Me retiré en 2022, y ahora escribo sobre dinero y vida libre —independencia financiera pensada para europeos— en The FIRE Exit.
Porque el miedo no evita la muerte: te impide vivir.
Puedes leer la biografía viajera completa aquí, escribirme desde el formulario de contacto o ve mis fotos.
