Cracovia, Breslavia y autostop en Polonia

Autostop de Cracovia a Breslavia, Polonia

Qué gustazo volver a Polonia tras Irlanda e Irlanda del Norte. Dejar atrás el sentirse pobre y poder volver a salir de fiesta en condiciones sin que te sangre la cartera.

Empecé por Krakow (Cracovia), una interesante ciudad con un precioso casco antiguo, así como un más auténtico barrio judío donde se puede encontrar un alto porcentaje de polacos pese a tratarse de una ciudad muy turística.

Vistas del castillo de Krakow Lago "privado" en Krakow

La estancia allí fue bastante amena, hay una comunidad bastante activa de Couchsurfing por lo que resulta fácil quedar con gente local. Disfruté de multitud de cervezas y vodkas con buena compañía, apetitosas y grasientas “Zapiekankas” (algo similar a las baguettipizzas pero más rústico y siempre con una base de queso y champiñones), me hice una depilación al fuego de dragón al pie del castillo tras unas cuantas cervezas, disfruté de la noche cracoviana y hasta acabé en una fiesta en casa de unos estudiantes que nos gritaron desde la ventana mientras bebíamos en frente de su portal.

Hacer autostop para salir de Krakow fue infernal, había pasado la noche de juerga y no había revisado ni en qué dirección tenía que salir de la ciudad, ni qué carretera, ni dónde hacer autostop para ir a Wrocław (Breslavia).

Finalmente y haciendo uso del 3G gratuito del lector de libros electrónico pude revisar Hitchwiki y averiguar qué autobus debía tomar para llegar a la salida de la ciudad. Durante el trayecto aprovechaba para preparar mi letrero con la ciudad de destino, mientras una simpática polaca me asesoraba sobre cómo escribir correctamente las particulares letras de su idioma.

Una vez llegado a un lugar adecuado para hacer autostop, tras sortear las obras y aprovechar para chequear el correo en un McDonalds que me pillaba de paso, sólo necesité unos 10 minutos para conseguir un conductor que me llevara los primeros 60 Kilometros. Era una pareja muy agradable que había hecho bastante autostop.

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Posteriormente continué haciendo dedo en mitad de la autopista, y en menos de 5 minutos conseguí un coche. El conductor redujo velocidad y regresó marcha atrás por el arcén para recogerme. Era un inspector de la “Hacienda polaca”, pero su inglés era muy básico y apenas pudimos intercambiar una mínima conversación, por lo que finalmente aproveché para leer mientras el conducía a 160Km/h.

Antes de llegar a Wrocław lo único que había oido sobre esta ciudad es que era peligrosa, que mejor no fuera, que Manolito o Pepito había sido atracado allí o que a Lola le habían robado el coche. Sinceramente no tuve ninguna situación ni sensación semejante durante mi estancia, se trata de una ciudad con muchísimos estudiantes, casi todos polacos, con un bajo porcentaje de Erasmus.

Debido a esto los precios de la comida y la bebida son relativamente bajos, si bien los pisos están disparatados. Un apartamento pequeño tipo estudio, fuera del centro, puede suponer un alquiler de 400€/mensuales. Una barbaridad teniendo en cuenta que el salario medio no anda muy alejado de esas cifras.

Wrocław tiene un pequeño pero bonito casco antiguo, es una ciudad con encanto y una preciosa plaza principal. Realmente merece la pena la visita.

Plaza principal de Wrocław Puente con candados en Wrocław

Curiosamente horas después de abandonar Wrocław fue desisgnada como Capital Europea de la Cultura, definitivamente mi presencia allí fue determinante para la elección.

¿Os gustó Cracovia? ¿Alguno más se ha llevado buenos recuerdos de Wrocław?