Cómo encontrar alojamiento, enchufes e internet gratis durante tu viaje

Vivir en la carretera debería otorgarme un diploma en descubrimiento de lugares de alojamiento, enchufes y accesos a internet gratuitos.

Los sistemas más habituales para dormir sin pagar que hemos practicado pasan por hacer uso de redes de hospitalidad como Couchsurfing (o Warmshowers si viajas en bicicleta), dormir en playas del Sudeste Asiático con una simple mosquitera, aceptar la generosa oferta de algún local que nos abre su casa, o plantar nuestra tienda de campaña en cualquier rincón (wild camping, free camping o stealth camping son algunos de los nombres que se le suele dar a este arte).

¿Durmiendo gratis en casas ajenas?

Tanto las redes de hospitalidad como la posibilidad de dormir en gente local de manera espontánea requieren de un interés innato por conocer a las personas que nos ofrezcan su ayuda, por socializar con ellas y por integrarse en el lugar donde nos encontremos.

Si tu único interés es el de ahorrarte el coste del hostel: ¡Couchsurfing no es para ti! Tendrás una experiencia incómoda y tu anfitrión se sentirá un tanto estafado.

Dicho esto, la mayor parte de los usuarios de redes de hospitalidad se registraron en estas páginas por ese mismo motivo; afortunadamente, una vez que comienzas a hacer uso de estos servicios tu mentalidad cambia y se adapta a esta nueva filosofía, lo que te aportará alegrías y nuevas formas de ver los lugares por los que viajamos.

Las ofertas espontáneas para dormir en casas de gente local requieren hacer uso de nuestro sexto sentido. De todas las veces que he aceptado muestras de hospitalidad por parte de absolutos desconocidos (comida, bebida, lugar donde dormir, una ducha…) nunca jamás he tenido un problema o intento de robo, como mucho el de hacer negocio contigo –y sólo en zonas extremadamente turísticas-; pero aún así conviene mantener unas mínimas precauciones.

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Nuestra facilidad para abrirnos a aquellas personas que nos encontremos por las calles, nuestra forma de viaje –cuanto más alternativa y fuera de zonas turísticas mejor- y nuestra propia forma de ser variarán nuestras posibilidades de acabar en camas ajenas.

¿Cómo es eso de dormir al aire libre?

Dormir en tiendas de campaña no requiere pagar por un camping. De hecho, en mi humilde opinión, cargar con el peso y bulto del material de acampada para acabar pagando por usarlo me parece un absurdo.

Vale que tengas más comodidades, baño y duchas, cocina… ¿Pero por qué has de pagar por ello? ¿Seguridad? Los asesinos nocturnos no deambulan con cuchillos jamoneros por mitad de los bosques porque están asustados de toparse con algún otro sociópata.

Si alguien se encuentra con tu tienda de campaña lo más probable es que pase de largo, o si se trata de algún vecino que te ofrezca una taza de té o un lugar caliente donde dormir.

Además, la libertad de poner tu tienda de campaña en cualquier lugar te ofrece ocasiones y vistas al amanecer que no podríamos disfrutar ni en los más lujosos hoteles del mundo. ¿Qué mejor que dormir bajo un techo de mil y una estrellas?

Alojamiento gratuito

Nuestra experiencia con tiendas de campaña ha sido muy reducida hasta el momento, solamente hemos hecho uso de ella en el bosque y playas de una isla croata, en las proximidades de algunas carreteras europeas –cuando nos anocheció haciendo autostop- y escondidos entre los árboles de una estación de servicio francesa.

En el Sudeste Asiático, por contra, compramos una tienda mosquitera que nos permitió dormir en multitud de playas e islas sin preocuparnos demasiado por posibles picotazos.

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No siempre se puede dormir gratis

La opción de hacer camping mientras haces autostop o viajas por carretera, o de encontrar alojamiento en casas de couchsurferos, no siempre es una opción razonable; en aquellos casos hacemos lo que todos los demás turistas: buscar un hostel, guesthouse, albergue u hotel.

Para ello suelo hacer uso de la página wikitravel, donde es posible encontrar referencias de lugares y precios; y sobretodo nos permite hacernos una idea de en qué áreas será posible encontrar alguna pensión barata tras callejear un poco.

En los últimos 5 meses por el Sudeste Asiático nuestra media de gasto en alojamiento ha sido de 3-4€ la noche, casi siempre es posible encontrar un sitio asequible si no nos desesperamos a las primeras de cambio, regateamos y preguntamos.

Aún así siempre hay trucos adicionales para gastar menos: si llegamos a una ciudad con ganas de salir de fiesta tal vez nos merezca la pena hacer check out en el hostel por la mañana, dejar la mochila allí –que suele ser gratuito-, salir de fiesta y permanecer toda la noche de juerga; a la mañana volver para hacer check in y ahorrarnos de este modo una noche… o, si hemos sido afortunados, dormir en casa de nuestro ligue.

¿Cómo podemos recargar las baterías de nuestros gadgets? ¿y conectarnos a internet?

Dependiendo del país en el que nos encontremos esta tarea será más o menos sencilla. Con el tiempo desarrollamos una percepción agudizada para localizar enchufes en cualquier lugar. Dado que en muchas ocasiones sólo tendremos un enchufe pero varias baterías hambrientas, es recomendable llevar con nosotros un adaptador multiplicador.

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La opción más sencilla y obvia son los restaurantes, bares, hoteles y guesthouses; si bien la mayoría requerirán de consumición, hay cadenas como McDonalds donde nadie te molestará si utilizas una de sus mesas y enchufes para recargar tu portátil. Además, muchos de estos establecimientos en zonas turísticas, y casi todos los McDonalds alrededor del mundo, ofrecen WIFI gratuito.

Las bibliotecas son otra opción, un remanso de paz y tranquilidad en ciudades bulliciosas. Normalmente será posible hacer uso tanto de los enchufes como del acceso a internet, si bien en algunos casos nos pedirán nuestros datos personales o pasaporte.

En centros comerciales es frecuente encontrar enchufes, especialmente en las proximidades de los baños, y en ocasiones negocios con acceso inalámbrico a internet.

En aeropuertos, estaciones de tren y gasolineras es habitual encontrar enchufes, unas veces más escondidos y otras veces más visibles, pero prácticamente siempre podremos encontrar una toma eléctrica. ¡Busca en las proximidades de las máquinas de refrescos!

Si tenemos en mente hacernos con un lector de libros electrónico deberíamos considerar la compra de un Kindle 3G, ya que ofrece conexión gratuita a internet en más de 100 países.

Y, en el peor de los casos, y si la necesidad aprieta; siempre nos queda la opción de callejear con el portátil o smartphone en nuestras manos, antes o después encontraremos una conexión WIFI sin contraseña.

¿Aún no quedasteis convencidos sobre la facilidad para encontrar alojamiento gratis?

Aquí tenéis un listado de 12 lugares donde he pasado 300 noches durmiendo gratis.