Atravesando la Bretaña francesa en invierno

Acabábamos de entrar en la Bretaña francesa con un sentimiento agridulce, estábamos en una de las zonas más turísticas y atractivas del país; pero el frío, el viento y la lluvia no acompañaban.

Nos habría encantado explorar los confines de la costa bretona, pero tras recorrer el litoral de Normandía nos habíamos percatado de la hibernación que se produce durante los meses más oscuros del año en estas zonas del país.

Esos pueblitos, que tanto encanto tienen en verano, se convierten en poblaciones fantasma durante el invierno; donde rara vez te cruzas con alguien y lo único que encuentras abierto son panaderías y peluquerías.

Esto nos llevó a cambiar de plan, abandonar la costa y atravesar la Bretaña francesa por el interior, en una precipitada carrera hacia el calor y el sol del Sur de Europa.

Nuestro primer host de Warmshowers en la Bretaña Francesa

Samuel, host de Warmshowers en la Bretaña Francesa

Pasamos nuestra primera noche en la región con Samuel, un hombre francés que decidió tomarse un año sabático, dejar su trabajo de comercial y recorrer Europa en bicicleta, a su regreso su forma de ver la vida había cambiado de una manera radical.

Decidió abandonar las prisas de la capital parisina y desconectar en una antigua casa de campo, donde encontró la paz y tranquilidad que tanto había echado de menos en la prisión de cristal en la que vivía en pleno centro de París.

Su reclusión le llevó a interesarse en la agricultura, y sus planes pasan por dedicarse a la plantación orgánica y a vivir una economía de subsistencia y autosuficiencia.

Parando a descansar en Rennes

Al día siguiente nos adentramos en Rennes, la primera gran ciudad desde que salimos de Caen, y un gran shock tras nuestra experiencia con Samuel.

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Llegamos cansados, agotados física y mentalmente, y con una pila de ropa sucia que ya iba tocando lavar. Nos quedamos un par de días con Noèmi, en una residencia de estudiantes donde -para sorpresa de muchos- aprovechamos para descansar.

El casco antiguo de Rennes nos sorprendió positivamente. Esta ciudad nos resultó particularmente interesante pese al breve recorrido que hicimos por sus calles y plazas, para posteriormente continuar hacia Saint-Nazaire.

En bicicleta entre campos inundados

Puesta de sol en la Bretaña francesa

El recorrido nos llevó, de nuevo, a una casita de campo donde conocimos a madre e hija cicloturistas, mientras recorríamos campos y caminos inundados por las crecidas de los ríos tras las fuertes lluvias del comienzo del invierno.

Pasamos por un Parque Natural que estaba complemente sumergido, dejando sobre las aguas únicamente la carretera por la que transitamos, con todos los cultivos arruinados y, únicamente, las copas de los árboles sobre las aguas.

Un par de días rodeados de naturaleza -y de agua, sobre todo de agua- hasta que llegamos a la ciudad portuaria de Saint-Nazaire, donde celebramos el cumpleaños de Ilze en compañía de una pareja francesa, periodista y profesara, que están planeando sus primeros pinitos juntos con la bicicleta.