Burdeos, las dunas y los bailes tradicionales de las Landas

Llegamos a la región de Aquitania, y de nuevo a una gran ciudad como Burdeos, que siempre implica un cambio radical respecto a los recorridos por caminos y campos.

El bullicio, la masificación, la congestión del tráfico, la polución ambiental y acústica, y la urbanización de cada centímetro de suelo siempre nos abruma tras varios días o semanas pedaleando por campo abierto. Pasamos de despertar con el piar de los pájaros y el calor gradual del sol sobre nuestra tienda de campaña, a ser levantados de la cama bruscamente por las obras en la casa de al lado.

Aún así, el regreso a la civilización también tiene sus ventajas. En Burdeos descansamos un par de días, pudimos poner una lavadora -que ya tocaba- y darnos una ducha caliente por las mañanas.

Puerta de Burdeos

La rivera de Burdeos

Restaurantes en Burdeos

Puente nuevo de Burdeos

Aparcamos las bicicletas y disfrutamos de la compañía de una pareja joven que nos mostró algunas de las delicatessen culinarias francesas como el foie gras casero, las ostras frescas con jugo de limón o los vinos de su familia.

Flore and Hadelin habían recorrido Escocia en bicicleta el verano pasado, siguiendo una ruta bastante similar a la nuestra, lo que nos trajo a todos buenos recuerdos de los hermosos paisajes de las Highlands.

De Burdeos hacia la costa en bici

En bici por las pistas forestales inundadas

Dejamos Burdeos en dirección a la costa donde, ingenuos de nosotros, decidimos tomar pistas forestales para huir de las aburridas carreteras. Una vez más nos encontramos con estos caminos totalmente inundados, y nos tocó dar mil y un rodeos al no poder mover nuestras bicicletas cargadas sobre el lodo y los senderos embarrados y arenosos.

Fue llegando a las Landas que descubrimos las dunas de la costa atlántica francesa, preciosas playas de colinas arenosas a lo largo de toda la costa, y con excelentes rutas ciclistas que -esta vez sí- estaban secas y transitables.

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Caminando hacia el mar por las dunas francesas

Caminando por la playa de las Landas

Bailes tradicionales de las Landas francesas

La ruta ciclista conocida como La Vélodyssée forma parte de las rutas Eurovelo, y es una delicia pedalear por ella. Atraviesas inmensos bosques de pinos sobre un carril bici perfectamente asfaltado, y bordeas carreteras sin pisar el arcén, por una zona totalmente separada del tráfico.

Carril bici por el bosque de pinos francés

Nuestra experiencia más curiosa en Warmshowers sucedió en esta zona, donde una pareja mayor nos acogió muy amablemente, pero nos dijo que teníamos que ir al baile con ellos.

Como buenos invitados, no rechazamos ningún ofrecimiento, y accedimos a acompañarlos. El problema llegó cuando tras un duro día de pedaleo, sube y baja las dunas con el viento en contra, llegamos a su casa con 10 minutos para ducharnos y prepararnos para una intensa noche de baile.

No contábamos con la hora y pico de coche hasta el pueblo donde se realizaba el baile, ni con el curso intensivo de bailes tradicionales al que fuimos sometidos para luego bailar hasta bien entrada la madrugada; sin aceptar un no por respuesta. Tras varias horas de baile intentábamos sentarnos un rato a descansar, sin éxito, ya que a los pocos segundos alguien se acercaba a sacarnos de nuevo a la pista de baile.

Fue una experiencia interesante y curiosa, pero acabamos totalmente derrotados. Con Ilze durmiéndose en el coche de regreso a la casa de nuestros torturadores anfitriones; y teniendo que salir en bicicleta a la mañana siguiente, bajo la lluvia, sin haber recuperado energías.