Tat Lo: no sólo cataratas

Desde Don Det nos dirigimos a Tat Lo; un pueblo con guesthouses en la zona de Bolaven Plateau, próximo a varias cataratas y con rutas para hacer treking en una de las pocas áreas naturales protegidas libres de tasas de acceso.

Para llegar allí fuimos desde Don Det hasta Ban Nakasang en barco por 15000 kips, de allí a Pakse en uno de los songtheaws públicos por 40000 kips y, finalmente, de Pakse a la parada próxima a Tad Lo en la ruta del autobús público que se dirige a Salavan por 30000 kips. Una vez en la parada nos deshicimos de los conductores de furgonetas y caminamos el kilómetro y medio hasta las guesthouses y la primera catarata.

Recordatorio: 1 euro equivale a 10.400 kips, por lo que 30.000 kips apenas son 3€.

Allí nos recibió Mr. Po, el propietario de una guesthouse llamada Falamei, que nos invitó a echar un vistazo a sus habitaciones. Sorprendentemente el tono en el que se nos aproximó era mucho más tranquilo y relajado de lo habitual, así que accedimos y nos sorprendimos de las enormes habitaciones con agua caliente por 30000 kips.

Cartel de Palamei guesthouse

Cartel de Palamei guesthouse

Aún así decidimos echar un vistazo a los alrededores para comprobar que no había nada mejor o más barato, y él mismo nos indicó donde podíamos encontrar la competencia. Bungalows super básicos con duchas de agua fría por 25000 o 30000 kips, así que rápidamente volvimos a Falamei guesthouse.

Las sorpresas no acababan con la buena relación calidad/precio, por la tarde recibimos la proposición de participar en la cena común por 25000 kips, y tras escuchar todo lo que incluía la cena aceptamos encantados.

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En torno a las 6pm nos reunimos todos los que nos alojábamos allí para ayudar a preparar la cena, cocinar con Mr. Po y aprender unas cuantas recetas de la gastronomía Lao.

Aprendiendo a preparar los springrolls

Aprendiendo a preparar los springrolls

Cocinando las verduras y friendo el pollo

Cocinando las verduras y friendo el pollo

La primera noche la cena consistió en springrolls con salsa agridulce, vegetales fritos en salsa, filetones de pollo empanado y sopa de calabaza. La conversación estuvo a la altura de la comida, pudiendo disfrutar de una relajada charla con Mr. Po y el resto de viajeros.

Mr. Po nos contó como construyó su casa por 7 millones de kips (¡¡7000€!!), cómo empezó con su guesthouse tras trabajar para varios resorts y cómo había alojado a algunos extranjeros viajeros en su propia casa antes de comenzar con su negocio actual.

¡Ñam! ¡ñam! Exquisita cena con Mr. Po

¡Ñam! ¡ñam! Exquisita cena con Mr. Po

Durante las mañanas y tardes siguientes hicimos varias rutas por las proximidades, fuimos a las tres principales cataratas (Tat Hang, Tat Lo y Tat Suong) así como a varios pueblos cercanos, saltamos al río con los niños locales desde un montículo, alquilamos un par de bicicletas y recorrimos algunas carreteras del Bolaven Plateau, llegando hasta la cima de Tat Suong, un imponente muro que domina todos los alrededores.

La primera de las cataratas: Tat Hang

La primera de las cataratas: Tat Hang

Accediendo a la segunda catarata

Accediendo a la segunda catarata

La catarata que da nombre al pueblo: Tat Lo

La catarata que da nombre al pueblo: Tat Lo

Desde la cima de Tat Suong

Desde la cima de Tat Suong

Las cenas siguientes las disfrutamos como si fuera la primera, parrilladas de cerdo especiadas al estilo Lao, ensaladas, sopas, cocidos al estilo indonesio de pato y pollo…

Pero no sólo en Falamei disfrutamos de la comida, a escasos 50 metros en dirección a la primera catarata encontramos el restaurante de su tía, conocida por todos los viajeros como “mama”. Una mujer muy particular que desprende alegría a raudales.

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Allí desayunamos los mayores platos de noodles que hemos visto en todo Laos, así como unas gigantescas crepes del tamaño de una pizza familiar. Casi todo por unos escasos 10000 kips.

Crepe "familiar" preparada por "mama"

Crepe "familiar" preparada por "mama"

Finalmente, tras 3 noches y no sin pena, dejamos Tad Lo para explorar el centro de Laos, ofreciéndose Mr. Po a llevarnos en su motocicleta hasta la parada del autobús sin cobrarnos nada.

Hasta la vista, Tat Lo

Hasta la vista, Tat Lo