Primer accidente sobre la bicicleta

Nuestro pedaleo por el Norte de Italia seguía su curso, sin sorpresas. Aquella tarde nos dirigíamos a una granja, donde una familia nos había invitado a pasar la noche con ellos, para continuar al día siguiente junto al río Po.

Íbamos por la carretera, atravesando un pueblito, cuando una señora decidió abrir la puerta de su coche aparcado, sin mirar, con la mala fortuna de estar rebasándolo justo en aquel momento.

La puerta golpeó mi alforja delantera mientras pasaba a más de 20 Kilómetros por hora. Mi acto reflejo fue el de contrarrestar la fuerza del impacto, sujetando firmemente el manillar para mantener la bicicleta, y frenar para reducir el impacto en la posible caída.

Reacciones durante un accidente

Un accidente puede durar uno o dos segundos, el tiempo de reacción es ínfimo, pero nuestro cerebro reacciona instantáneamente. Analiza la situación y da la respuesta que considera oportuna en milésimas de segundo. Unas veces acierta, otras no tanto.

Agarré el manillar con tantas ganas que conseguí mantener la bicicleta en curso. Unos metros más allá era capaz de frenar la bicicleta sin caerme, mientras seguía haciendo equilibrios para mantener la bicicleta recta. Todo esto sin dejar de insultar a la italiana que acababa de poner mi integridad, bicicleta y viaje en riesgo. Otro acto reflejo.

Se disculpó, asumió su culpa, me preguntó si me encontraba bien; y se largó antes de que pudiera darme cuenta de que, si bien yo no me había hecho nada, mi bicicleta había sufrido con el impacto.

Análisis de daños en la bicicleta

Problemas con mi bicicleta

En un primer momento pensé que la rueda o los frenos se habían desalineado y, tras un vistazo a la rueda, y al reloj; decidí soltar los frenos delanteros para poder seguir nuestro curso. Teníamos que llegar hasta la granja de nuestro anfitrión antes de que se hiciera de noche.

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Los niveles de adrenalina comenzaron a regularse de nuevo, y la preocupación ante el bamboleo de la bicicleta mientras pedaleaba aquella noche iba incrementándose. Poco a poco intentaba repetir el accidente en mi cabeza, intentaba analizar qué había golpeado qué y cómo había frenado, parado o caído. Estaba todo borroso.

¿Qué es lo dañado por el accidente? ¿qué es lo que no está recto? ¿cuáles son las sensaciones sobre la bicicleta? De tanto mirar la bicicleta ya no sabía si veía las líneas rectas curvas, o si las curvas eran normales.

La rueda estaba definitivamente desequilibrada, pero me daba la sensación de que la horquilla delantera de la bicicleta (la barra que va de la rueda delantera al manillar) hacía algo raro.

Pasé el día siguiente sacándole fotos a la bicicleta y consultando con el servicio técnico del fabricante, así como en varios foros de cicloturismo. Todos me decían que el cuadro y horquilla parecían estar bien, que sólo necesitaba arreglar la rueda.

Tras preguntar a nuestro anfitrión por un taller de bicicletas se confirmaron mis temores, en Agosto todo el mundo está de vacaciones en Italia. El único taller abierto era del de Decathlon, por lo que fuimos a probar fortuna, a ver si quien trabajara allí sabía de lo que hablaba, sin suerte. Sabían menos que yo y tenían una lista de espera de varios días.

De vuelta a la granja decidí ponerme manos a la obra y realinear la bicicleta ayudándome de un par de sillas para sujetarla. Probablemente no era el mejor momento para aprender cómo ajustar los radios de la bicicleta, pero tras más de una hora dando vueltas y probando el resultado me dejó más que contento.

La bicicleta estaba lista para rodar, la rueda ya no se balanceaba, pero durante los siguientes días seguí sintiendo algo extraño en el manejo de la bici, como si se fuera para un lado continuamente.

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Probaba a levantar las manos del manillar mientras pedaleaba y no era capaz de mantenerlas fuera del mismo más que unas décimas de segundo. Algo iba mal. Ya no podía hacer el chiste de mira mamá, sin manos; mira mamá, sin piernas; mira mamá, sin manos ni piernas; mira mamá… sin dientes…

Más búsqueda de información en internet, más preguntas, hasta que alguien me sugirió que a lo mejor la barra de la horquilla estaba torcida.

Cuando por fin tuvimos la oportunidad de quedarnos en casa de otro miembro de Warmshowers, aproveché para desmontar la dirección de la bicicleta y comprobar su aspecto.

La horquilla de la bicicleta estaba doblada

Para mi desilusión, la horquilla estaba realmente doblada, y considerando el peso que cargo en la bicicleta -más de 50 kilos de equipaje- y la cantidad de kilómetros que nos quedan por delante, la opción de intentar doblarla de nuevo a su posición original no parecía ni adecuada ni segura. Había que cambiar la horquilla.

Tenía que encargarla al fabricante, y dar una dirección de envío. Una tienda de campaña entre dos pinos no parecía ser una buena referencia, por lo que pregunté a un miembro de Warmshowers en Ljubljana, Eslovenia, si podría recibir el envío por mi.

Simpatizando con nuestra aventura y mala fortuna, se ofreció a recoger el paquete. Unos días después estábamos en Ljubljana, colocando la nueva horquilla y aprovechando para hacer algo de mantenimiento en las bicicletas.

Todo funcionaba perfectamente de nuevo, la rueda estaba en su sitio y la dirección de la bicicleta volvía a ir recta.

Los problemas se multiplican: el pedalier excéntrico

Pedalier excéntrico

Fue entonces cuando tuve la genial idea de cambiar el pedalier, ya que llevaba tiempo haciendo ruido.

Mi bicicleta tiene un sistema de cambio interno integrado de la marca Rohloff y un pedalier excéntrico. Todos los demás componentes de la bicicleta son estándar, aguantan muchos kilómetros sin necesidad de cambiarlos y se pueden encontrar relativamente fácil; pero el cambio y el excéntrico son específicos y, si bien no deberían fallar durante el viaje, no se fabrican ni se venden en cualquier parte del mundo.

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Resulta que al desenroscar el pedalier me di cuenta de que el excéntrico estaba dañado, mea culpa, por no haberlo tocado durante el primer año y medio de vida de la bicicleta. Cuando lo necesité mover por primera vez -meses atrás, en Valencia- iba tan duro que moviéndolo acabé dañándolo. Pero no fue hasta ahora que me percaté del problema. Tal vez por eso hacía ruido.

Al quitar el pedalier esta vez, acabé dañándolo aún más, por lo que no pude volver a colocarlo en su sitio por completo, y necesitaba un recambio con urgencia.

Con sólo medio pedalier dentro del eje de la bicicleta, no parecía buena idea seguir recorriendo los Balcanes sin saber cuándo podría encargar un excéntrico nuevo.

Nuestro anfitrión en Ljubljana no podía alojarnos más días, ya que tenía otros invitados, y no tenía claro qué hacer ya que desde la fábrica me decían que el envío podía tardar más de una semana.

¿Qué hacemos ahora? ¿A dónde vamos? ¿dónde esperamos durante una o, incluso, dos semanas?

Se positivo y llegará tu recompensa

Familia eslovena

Aquel día habíamos acordado pasar la noche en casa de otro miembro de Warmshowers, así que le mandé un correo contándole nuestro problema y diciéndole que no íbamos a poder ir hoy hasta su casa; que estábamos intentado solventar el lío en el que nos habíamos metido.

Unos minutos más tarde recibí una llamada suya. Acababa de hablar con su padre y nos ofrecían quedarnos durante el tiempo que nos hiciera falta en su casa de vacaciones en mitad del bosque. En palabras suyas: lo que necesitéis, una semana, dos, un mes…

No nos lo podíamos creer. Durante nuestros viajes nos hemos cruzado con gente hospitalaria, personas que nos han echado una mano en tiempos de necesidad, pero esto parecía un milagro.

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En una hora habíamos pasado de estar perdidos, de no saber qué hacer ni a dónde ir, a que una familia nos ofreciera su hogar durante el tiempo que nos hiciera falta.

Desde el primer contacto nos sentimos parte de la familia, nos encontramos arropados y arrojamos las preocupaciones por la ventana. Nos hizo sentirnos como en casa, nos abrió su corazón y nos aseguró que el tiempo o el lugar donde quedarnos no era un problema; que lo único importante era que estuviéramos a gusto y que pudiéramos continuar nuestro viaje.

Descansando y poniendo las bicis a punto

Piñón de Rohloff nuevo

Nos ofreció un lugar donde descansar, donde enterrar las dudas y disfrutar de la vida mientras nos llega este nuevo paquete, y ponemos las bicicletas a punto para seguir viajando por los Balcanes.

Aprovechamos para cambiar las cadenas, poner piñones nuevos y reemplazar las pastillas de los frenos; que tras más de 10.000 Km ya iba siendo hora.

Este gesto de hospitalidad llega cuando más falta nos hacía. Tras 8 meses empezábamos a pensar cuándo y dónde parar, empezábamos a sentir que estábamos sumergiéndonos lentamente en una rutina, y que necesitábamos hacer algo distinto por una breve temporada. ¿Qué mejor que pasar una semana en una casita en medio de un bosque en la verde Eslovenia?

¡Mil gracias Marjan! ¡mil gracias Žiga! Muchas gracias por acogernos en el seno de vuestra familia e invitarnos a vuestra casa. Muchas gracias por devolvernos la sonrisa, por volver a mostrarnos la gentileza y empatía de Eslovenia y de la humanidad en general.