Cómo este blog me pagó parte del viaje
¿De qué vivía durante tantos años en la carretera? Es una de las preguntas que más me hacéis, y parte de la respuesta es este mismo blog. Os la cuento.
De cero, a base de romper cosas
Empecé sin tener ni idea. Quería un sitio donde contar los viajes y me puse a aprender WordPress como aprendo casi todo: a base de prueba y error, tutorial tras tutorial, rompiéndolo y volviéndolo a montar mil veces, hasta que poco a poco le fui cogiendo el truco.
Cuando el hobby se convirtió en oficio
Y entonces pasó algo que no esperaba: acabé manejándome lo bastante bien como para montar webs para empresas mientras viajaba. Con el portátil dentro de la tienda de campaña o en un café de cualquier rincón del mundo, esos encargos me pagaron buena parte de la ruta. Sin pretenderlo, el blog me había enseñado un oficio que podía ejercer desde cualquier sitio con un enchufe y algo de conexión.
Ni rico, ni experto: espabilado
En el fondo es la misma lección que el viaje entero. Para dar la vuelta al mundo no hacía falta ser rico, sino espabilado; y para pagármela tampoco hacía falta un trabajo de oficina, sino la curiosidad y la cabezonería de aprender algo que pudiera llevarme a la espalda. Con las herramientas adecuadas y ganas de pelearte con ellas, se llega a casi cualquier parte.
¿Tenéis dudas, o queréis saber cómo me las apañaba para trabajar y viajar a la vez? Escribidme, que os cuento encantado.