El equipaje: la mochila

Mochila

La mochila es el imprescindible compañero del viajero, lo cual no hay que confundir con inseparable. Cuando muchos hablan con un “mochilero” dan por hecho que este va a estar todo el día cargando con la mochila de aquí para allá.

Nada más lejos de la realidad, si bien habrá jornadas en las que carguemos durante todo el día con la mochila a cuestas, normalmente procuramos dejarla en cualquier casa, hostel o taquilla para disfrutar de la comodidad y libertad de viajar sin trastos.
Aun así siempre hay unos cuantos objetos que conviene llevar encima, bien por comodidad, ahorro o seguridad. Motivo por el cual una pequeña mochila para el día a día es de agradecer.

En mi caso viajo con una mochila de 60 litros de capacidad y una pequeña mochila de 5 litros para llevar durante el día.

¿Por qué viajar con una mochila y no con una maleta?


Muy sencillo: libertad. Con una mochila puedes caminar 10 o 20 Kilómetros sin problemas, con una maleta las pasarás canutas. Además si vas a lugares mal asfaltados una maleta de ruedas puede convertirse en un infierno.

Por otra parte, si viajamos con compañías de low cost una mochila la podrás meter como equipaje de mano en el 99% de los casos. Los que revisan el equipaje son conscientes de que las mochilas son bastante flexibles y, que si nos empeñamos, aunque necesitemos hacer uso de nuestra rodilla vamos a conseguir encajarla en la caja. Hasta ahora nunca me han pedido que la meta, y os aseguro que, pese a lo cargada que la llevo, el día que me toque la meteré. Del mismo modo el peso límite del equipaje de mano juega a nuestro favor con una mochila.

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Llega la hora de preparar el equipaje. ¿Qué me llevo?

– Las mochilas (una grande y otra pequeña).

– La cartera: tarjetas variadas, carnet de identidad y de conducir, tarjetas jóvenes o universitarias para descuentos, tarjeta sanitaria o del seguro en caso de tener. Algo de dinero en efectivo, pero no hace falta llevar demasiado.

– Una bolsa sintética que apenas abulta nada donde guardar la ropa sucia. Unas cuantas bolsas de plástico para zapatos y demás.

– Un neceser transparente (para pasar en los aviones) con lo imprescindible: champú, gel de afeitado, pasta de dientes, desodorante, colonia, crema para picotazos y crema para rozaduras.

– Otro pequeño estuche donde llevar las cosas que no son líquidos y por lo tanto no hace falta que sea transparente (cepillo de dientes, cortaúñas, maquinilla de afeitar…).

– Ropa (2 pantalones largos, unos pantalones de deporte, un bañador, unas 10 camisetas, 2 camisetas térmicas, una chaqueta, un abrigo impermeable, 12 boxers y pares de calcetines).

– Zapatos: unas botas impermeables, unas zapatillas ligeras y unas chanclas.

– Un saco de dormir de verano (muy ligero, apenas abulta, y te saca de un apuro; además de servirte como sábanas en cualquier sitio).

– Toalla de microfibra. No abulta nada y seca (casi) igual.

– Cargadores de todos los trastos eléctricos y adaptador universal.

– Una regleta o ladrón, fundamental, ya que en muchos hostels los enchufes escasean.

– Un candado. Para aquellos hostels donde haya taquillas pero los candados sean de pago.

– Smartphone: bastante personal, pero lo considero un elemento de utilidad extrema a la hora de viajar hoy en día. En un solo aparatejo que puedes llevar siempre encima tienes mapas, rutas de transporte público, GPS, traductores, guías, copias de seguridad de tus cosas, despertador, diario, posibilidad de conectarse en cualquier WIFI para revisar algo de última hora…

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– Lector de libros electrónico. Lo compré a mitad de viaje, me resultaba más cómodo y ligero que andar comprando libros. El Kindle 3G es bastante interesante, ya que por unos pocos euros más tienes internet gratis a través de su limitadísimo navegador en la mayor parte del mundo.

– Un netbook o portátil ultraligero. Hasta ahora no había llevado ninguno, pero dado que voy a intentar mantener el blog actualizado no me queda otra que cargar con un trasto más.

– Un pendrive con capacidad generosa. En mi caso viajo con uno de 32Gb para llevar una copia de seguridad de las fotos que voy realizando con la cámara y poder llevarlo siempre conmigo.

– La cámara. A gusto del consumidor, pero ante todo lleva unas cuantas tarjetas de memoria.

– Comida preparada: conviene llevar siempre algo encima para cualquier apuro. Yo acostumbro a llevar unas cuantas barritas de cereales o muesli, y a ser posible unas cuantas latas de atún.

– Botella de agua: importante vaciarla en los aeropuertos, antes de pasar los controles, para posteriormente rellenarla en los baños. En países donde el agua no es potable (o no demasiado recomendable su consumo) evidentemente convendrá pagar por agua embotellada.