Bienvenida a Francia en bicicleta

Francia nos dio la bienvenida con buen tiempo, pese a comenzar nuestro viaje en bicicleta por Francia en pleno invierno. Cruzamos a Calais en el eurotúnel desde Folkstone, en Inglaterra, y esa misma tarde pedaleamos a una pequeña localidad cercana llamada Guines, donde una pareja de Warmshowers nos dio un merecido recibimiento a Francia con cerveza tradicional de la región y queso Camembert.

A la mañana siguiente nuestro siguiente anfitrión de Warmshowers vino a encontrarse con nosotros para pasar el día juntos mientras pedaleábamos en dirección a su casa, dando un rodeo por la región y enseñándonos las vistas de Inglaterra desde la costa francesa. Todo ello pasando por las que el llama colinas planas, que con bicicletas cargadas de alforjas no son tan planas como con su bicicleta de titanio.

Pasamos la tarde en Wimeraux, una pequeña población costera, y la primera en conectarse por tren con París; lo que la convirtió en ciudad de vacaciones para las familias adineradas francesas. Las mujeres pasaban los 6 meses de verano -parte de la primavera y del otoño- con los hijos, mientras los padres trabajan en París y regresaban a visitar a su familia cada fin de semana.

Dado que los maridos se marchaban todos los lunes a París, dejando a sus mujeres en una ciudad resort durante el resto de la semana, la población local lo apodó el tren de los cornudos.

Recorriendo el Paso de Calais y Picardía en bicicleta

A la mañana siguiente estábamos de vuelta en la carretera, atravesando la ciudad de Boulogne-sur-Mer y siguiendo la costa por carreteras locales y carriles bici.

Carril bici en Francia

Nuestro último anfitrión de Warmshowers nos había recomendado encarecidamente que probáramos los mejillones con patatas fritas en Le Crotoy, ya que es el principal puerto de la zona y se pueden encontrar restaurantes vendiendo buenas raciones por 7€.

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Ilze tenía gula de marisco, y hacia allí nos dirigimos; pero desgraciadamente, en Enero, todos estos pueblos costeros están desérticos. Viven del turismo y, en invierno, nosotros debíamos ser los únicos pensando en comer mejillones. Al menos disfrutamos de una hermosa puesta de sol.

Puesta de sol en Le Crotoy

Vuelta a la carretera, con más hambre de la que llegamos, y sin idea de donde íbamos a dormir aquella noche. Seguimos pedaleando por la región de Picardía siguiendo nuestro rumbo hacia el Sur, intentando recortar distancias antes de poner la tienda de campaña.

Un par de horas más tarde, y sin una comida caliente en todo el día, empezamos a buscar un lugar donde dormir. Toda la región está llena de pantanos, canales, ríos y lagos; lo que la hace perfecta para el cultivo pero horrible para acampar.

Decidimos parar en un par de casas a preguntar en mi horroroso francés si podíamos poner la tienda de campaña en su jardín. El primero nos señaló la dirección del camping más cercano, y la segunda nos ofreció dormir en su plaza de parking. En una zona pública, en un cruce de carreteras, iluminado por las farolas y con suelo de arena y piedras.

Tras comprobar que no iba a ser posible poner la tienda en un suelo tan duro, ya que las estacas no penetraban más de un centímetro y soplaba mucho viento como para intentar hacer un apaño con rocas, seguimos pedaleando hasta las afueras de ese poblado. Allí encontramos una casa en construcción que nos pareció el lugar idóneo para pasar la noche. Apagamos las luces de las bicicletas, nos adentramos en el jardín, fuimos a la parte trasera de la parcela y acampamos escondidos detrás de la casa.

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Pedaleando bajo la lluvia en Alta Normandía

A la mañana siguiente nos despertamos justo antes de que comenzara la lluvia, a tiempo de recoger una tienda de campaña seca, pero el temporal empezó una hora más tarde mientras nos adentrábamos en la región de Alta Normandía.

Tuvimos la oportunidad de poner a prueba nuestra ropa impermeable, que aguantó bastante bien durante el primer día de chaparrón. Menos mal, porque con el frío y viento que hacía necesitábamos mantenernos secos.

En otras cosas se puede escatimar, pero si planeas viajar en invierno es fundamental que la ropa impermeable sea impermeable de verdad, y no sólo en el nombre. Los productos de Gore son los que mejor resultado nos han dado, y los podéis encontrar en Zalando, donde tenéis una buena variedad de ropa cómoda y de calidad para ir en bicicleta. Algo que se agradece cuando pasas el día entero subido a la bicicleta.

Pedaleamos el día entero bajo la lluvia y el viento. Entre el peso de nuestras bicicletas y alforjas, y el vendaval en contra, necesitábamos hacer un esfuerzo exagerado para mover las bicicletas. Apenas llegamos a los 10 Km/h durante buena parte del día.

Íbamos más rápido cuesta arriba -ya que la colina nos tapaba el viento- que en llano por las amplias explanadas y campos de Normandía, donde el viento en contra nos frenaba en seco. Pero seguimos pedaleando como si no hubiera mañana hasta llegar a Dieppe, donde nos esperaba una cama caliente y una ducha con otro de nuestros anfitriones de Warmshowers.